5 pasos para afrontar los problemas sin ansiedad

Como utilizar el proceso que te ayuda a conseguir tus objetivos

 

Introducción

Cuando se te presenta un problema es posible que en la mayoría de las ocasiones recurras a las estrategias que utilizas habitualmente.

Sin darte cuenta, respondes siempre del mismo modo aunque no sea el modo más eficaz y adecuado para responder.

Esto ocurre porque tu cerebro apuesta por economizar recursos y elige aplicar soluciones antiguas en vez de buscar caminos nuevos, que traen incorporadas emociones y sensaciones incómodas.

afrontar los problemas

 

¿Sabes que si siempre haces lo mismo, obtendrás siempre lo mismo?.

Si necesitas un resultado diferente es el momento de hacer algo diferente.

Seguramente es cierto que no puedes evitar que surjan conflictos y problemas, lo que sí puedes decidir y elegir es el modo en que vas a responder a esas situaciones.

Y para que la decisión sea lo más acertada posible, nada mejor que seguir un proceso que te lleve a una solución satisfactoria para ti.

 

¿Qué es un problema?

Lo primero es aclarar el término problema.

Un problema es cuando se presenta un hecho, una situación o una cuestión que requiere darle una solución.

Puedes considerarlo como una dificultad para alcanzar determinados objetivos y que, en el momento en que se presenta, desconoces los caminos para encontrar una solución.

Desde la perspectiva psicológica, esta situación-problema puede alterar tu estabilidad y equilibrio personal y puede llegar a generarte ansiedad, preocupación e incertidumbre.

Por eso es tan importante afrontar esa situación, para recuperar el equilibrio perdido.

 

Consecuencias de mantener un problema en tu vida

  • Si repites soluciones erróneas, tendrás un resultado que no es muy beneficioso para ti y te verás inmersa en un círculo vicioso.
  • Evitar buscar una solución, no es una solución.
  • Acumular situaciones sin resolver te va a generar más dificultades.
  • Si mantienes los problemas sin resolver en tu vida, te afectará a nivel mental, físico y emocional.
  • Te va a producir una sensación de impotencia porque el problema cada vez adquiere mayores dificultades para aplicar una solución.

 

Cambiando la perspectiva

El hecho de considerar una situación como problema ya te está colocando en una posición incómoda puesto que es fácil asociar el concepto con situación negativa.

Y no todas las situaciones en que se presenta una dificultad son negativas. En muchos casos es el resultado de una decisión que has tomado voluntariamente, aunque de ahí se deriven obstáculos que hay que superar.

Si contemplas la situación con esta perspectiva de obstáculos a superar, puedes convertirlo en un reto para ti misma. Un reto en el que puedes aplicar todos los recursos, conocimiento y experiencia que has adquirido a lo largo de tu vida.

 

Proceso para afrontar una situación

Si conoces el proceso a seguir cada vez que tengas una situación a la que tienes que dar una solución, te va a ser mucho más fácil poder afrontarla.

Te comparto unos pasos sencillos para desarrollar este proceso:

(1) Explora la situación

Aunque sientas el impulso de lanzarte a aplicar una solución inmediata, el paso de conocer en profundidad la situación es fundamental porque te va a permitir:

  • Obtener mucha información acerca de lo que trata
  • Conocer que te preocupa o te bloquea
  • Considerar la situación desde diferentes perspectivas

Te sugiero algunas preguntas que te van a facilitar conocer más aspectos de la situación de la que necesitas ocuparte:

  • ¿En qué consiste la situación?
  • ¿Dónde se presenta? ¿A qué aspectos de tu vida está afectando?
  • ¿Cuándo se presenta? ¿Es la primera vez o te ocurre siempre en esas circunstancias?
  • ¿Con quién te ocurre? ¿Qué personas están implicadas en esa situación?
  • ¿Cómo se manifiesta la situación?
  • ¿Por qué se presenta esa situación?

 

 (2) Define tus objetivos

Para resolver esta situación has de saber hacia donde quieres dirigirte: establecer una meta válida para ti, que te aporte una solución y que te lleve a sentirte satisfecha por haberla afrontado y superado.

Los objetivos que definas han de ser posibles, es decir:

  • Que puedas medirlos
  • Que sean realizables
  • Que estén dentro de tus posibilidades actuales

En este paso del proceso es importante que consideres el punto en el que te encuentras en el momento actual. Este punto va a tener una influencia muy importante al momento de definir los objetivos.

Y si la situación es demasiado compleja, siempre puedes dividirla en partes más pequeñas y definir objetivos para cada una de las partes.

(3) Busca diferentes soluciones

Ahora ya eres consciente de la situación y de los objetivos que pretendes alcanzar.

Este es el momento para que te preguntes qué puedes hacer para lograr tus objetivos, cuándo, cómo y con quién lo puedes hacer.

Si deseas obtener un resultado diferente al conseguido en ocasiones anteriores, vas a necesitar generar soluciones nuevas que, anteriormente, la propia ansiedad o el miedo que te generaba la situación no te dejaba ver.

  • Haz una lista de posibles soluciones
  • Explora por qué parte de la situación puedes comenzar
  • Detalla a quién puedes pedir ayuda o que recursos necesitas

 

(4) Evalúa, decide y lleva a la práctica

En esta parte del proceso necesitas tener en cuenta todas las consecuencias que crees que se pueden derivar de cada una de las opciones de tu lista de soluciones.

Para cada una de las opciones posibles que te van a permitir alcanzar tus objetivos, o aproximarte a ellos, considera las ventajas e inconvenientes que se pueden derivar.

Vas a necesitar reflexionar acerca de estas consecuencias para poder decidir cuál es la opción que vas a elegir para afrontar la situación que estás viviendo.

Una vez que tienes elegida una opción necesitas ponerla en práctica. En pasos pequeños, gradualmente o afrontando la situación de modo único, como tu consideres.

Lo cierto es que solo puedes comprobar lo adecuado de esa opción si lo pones en práctica durante el tiempo que estimes conveniente.

(5) Valora los resultados y decide el siguiente paso

Tranquila, que en este momento seguro que aparece la impaciencia por obtener resultados rápidos.

Y resultados vas a obtener porque no has “aparcado” la situación sino que te has ocupado de ella. Aunque has de permitir que el tiempo haga su parte también.

La impaciencia no te llevará a buenos resultados. El tiempo que le dediques a afrontar la situación con los recursos disponibles y la opción que has elegido, sí te va a llevar a alcanzar los objetivos que te habías propuesto.

A veces, no conseguirás lo que querías al 100%. Y ¿sabes qué? NO PASA NADA.

Y no pasa nada porque puedes volver a aplicar este proceso a partir del punto en el que te encuentres. Y puedes repetirlo tantas veces como sea necesario.

Cada vez, te acercarás un paso más a conseguir tus objetivos y a sentirte satisfecha y tranquila con el resultado.

 

Conclusiones:

Por tu propia experiencia ya sabes que las situaciones complicadas forman parte de la vida. Que no siempre puedes elegir las situaciones que vas a vivir aunque siempre puedes elegir cómo afrontarlas.

Ahora conoces el proceso que puedes seguir para superarlas:

  • Explora la situación
  • Define tus objetivos
  • Busca diferentes opciones
  • Evalúa, decide y lleva a la práctica
  • Valora los resultados y decide el siguiente paso

 

¿Te animas a aplicar este proceso a alguna situación de tu vida? Te espero en los comentarios si quieres compartir tu experiencia.

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